viernes, 20 de marzo de 2009

Barbie: de prostituta de caricatura a “mujer modelo” moderna y consumista

- La imaginería del varón anglosajón como referencia para niñas de todo el mundo
-- Globalizado ideal racista, clasista y estereotipado sobre las mujeres

Amalia Rivera

En 1952 Reinhard Beuthien crea una exitosa tira cómica semipornográfica para el diario Bild Zeitung con las aventuras de Lilli, una exuberante alemana que se ganaba la vida desvistiendo a hombres ricos. La popularidad de la historieta incita a la empresa Greiner & Hauser GMBH, en 1955, a presentar a Lilli como muñeca de plástico, en color piel, 11 y media pulgadas de altura, rubia platinada con cola de caballo y ojos insinuantes. Su ropa era muy variada, pero siempre indecente, según la moral puritana estadunidense. Tanto su figura como su rostro eran el espejo perfecto de una prostituta en caricatura. Además de muy erótica, era astuta e inmoral, “el tipo de mujer que cada hombre desea tener”, decían los soldados alemanes. Aunque empezó a ser comercializada como un juguete para escritorios y bares de adultos varones, pronto los comerciales sugirieron que podría ser un bonito regalo para una novia, “ya que todas las mujeres aman las muñecas”.

Así que Ruth y Elliot Handler –el matrimonio estadunidense fundador de Mattel en 1945– descubrieron a Lilli columpiándose en la ventana de una tienda en Alemania y compraron tres muñecas. Durante casi diez años no habían podido concretar su idea de hacer una muñeca adulta, tan adorable como un bebé en brazos y a un precio accesible, por lo que Lilli sería la base de su Barbie.

En julio de 1957 enviaron a sus ingenieros y a Lilli a Tokio para buscar un productor. Klokusai Boeki Kaisha aceptó hacer la réplica, contratando a un diseñador de muñecas japonesas. La meta era cambiar un producto de plástico duro por uno de vinilo suave y flexible. El movimiento, características faciales y pose de Lilli fueron rediseñadas para que se viera menos indecente. Se requirieron muchos intentos para suavizar el pezón prominente de Lilli, que finalmente se eliminó en Barbie. Mientras, el área de vestuario diseñaba la ropa produciendo miniaturas de cierres, botones, brasieres, faldas, tacones…

Barbie había nacido, pero comercializarla sería difícil; no sólo era un producto nuevo, sino diferente. ¿Cómo convencer a una madre de comprar a su hija una muñeca femenina, sonriente, pero voluptuosa? Los Handler no lo sabían, pero buscaron al genio de la mercadotecnia: Ernest Dichter, un psicólogo austriaco, cuyo éxito se había traducido en ventas millonarias para los dueños del jabón Ivory y de Chrysler. Seis meses estudió a la muñeca, previo pago de 12 mil dólares, tras los cuales dio su punto de vista: Barbie perdería su peligrosidad para la moralidad estadunidense si se presentaba vestida apropiadamente. Sería una persona: una modelo soltera, virtuosa, elegante y femenina que guiaría a las niñas y adolescentes a no echar a perder sus vidas casándose y convirtiéndose en ama de casa con hijos.

En diciembre, durante la Feria de los Juguetes Americanos, de Nueva York, Barbie se presentó enfundada en un elegante traje de baño negro con blanco, no en bikini, como solían hacerlo las modelos que mostraban autos nuevos. Sears y otros muchos compradores se la llevaron encantados, era sexy, pero también gustaba a las mujeres.

La primera Barbie apareció el 13 de febrero de 1959 y se vendió en tres dólares. Dado que era una modelo, necesitaba consumir ropa, zapatos, accesorios, así que los grandes diseñadores comenzaron a vestirla. Las prendas se vendían por separado mientras la propaganda hablaba de “reinventar” a Barbie. Una modelo tan exitosa no sería una mujer completa sin un hombre, así que en 1961 surgió Ken, cuyo ingreso fue muy criticado. Mattel intentó contrarrestar las críticas sacando al mercado a Skipper, su hermanita, y a su mejor amiga, Midge.

Después del asesinato de John F. Kennedy, en 1962, Barbie cambia el look a lo Jacqueline Kennedy y se enfunda sin temor en minifalda y botas, dado que ya gozaba de total aceptación. En 1967, Mattel crea a Francie, una Barbie negra, pero fracasó en su intentó de cooptar al mercado negro y rápidamente fue descontinuada. En 1969, Mattel decide que llegó la hora de que hable y lanza la Talking Barbie: “I have a date tonight” (Tengo una cita esta noche) y “I love being a fashion model” (Adoro ser modelo). La conclusión: calladita se veía más bonita.

A la mercadotecnia de Mattel no le pasa desapercibida la revolución feminista y sus cuestionamientos a la sexualidad y a los roles de género y dota a Barbie de un aspecto más informal, llevándola a incursionar en ámbitos nuevos pero igualmente glamorosos. En 1975 invierte dos millones de dólares para obtener los derechos de la Barbie Olímpica. Un año después, se exhibe junto con Marilyn Monroe y otros iconos de la historia de los últimos cien años en el marco de la celebración por el bicentenario de Estados Unidos. Ya en los 90, Barbie es pilota, bailarina, doctora, ejecutiva, instructora de aeróbics, entre otras profesiones y multiplica sus nacionalidades pero sin perder el molde anglosajón original, esto es: nunca tendrá muslos anchos ni cortos ni perderá las facciones afiladas ni su alta estatura.

En 1992 se recicla la Talking Barbie, pero sólo abrió la boca para decir cuán aburridas son las matemáticas. Se había modernizado pero seguía reforzando la idea de que una mujer linda es incompatible con el pensamiento abstracto. Barbie Liberation Organization acusó a la empresa de seguir fomentando la imagen de la rubia tonta. Tras las críticas, Mattel lanza una campaña para convertirla en embajadora de Naciones Unidas. Las ventas fueron donadas a programas sociales, lo que se tradujo en... exención de impuestos para la empresa. Por esos años sobreviene el divorcio de Ken, seguramente el monigote dejó de venderse, aunque la prensa atribuyó la separación a la anorexia de la rubia.

A sus 40 años Barbie, símbolo de la globalización de la cultura estadunidense y prototipo de la belleza anglosajona como la ideal, posee, según sus creadores, la madurez suficiente para cambiar su casa rosa por la Casa Blanca; sobreviene su caracterización número 75: Barbie for President, (Barbie para presidenta) cuyo vestuario recoge el look de Hillary Clinton. En su inseparable maletita guarda una carta de los derechos de las niñas con las que las anima a ejercer liderazgos. Barbie Hillary, en versión blanca, negra e hispana, tiene un programa por la igualdad, la paz mundial –así, en abstracto- y el buen trato a los animales, áreas tradicionalmente permitidas a las mujeres para que “hagan política” y ejerzan liderazgos.

Si por un lado la vida de Barbie de alguna manera rompió un estereotipo: el de las niñas que entrenaban sus predefinidos roles maternos mediante el juego con muñecas-bebés o rorros, por otro lado el cambio de juego con una muñeca-mujer de las características de Barbie interactuando en el mundo adulto reforzó otros roles y estereotipos tradicionales femeninos y hasta clasistas y raciales; además, la idea de un contexto color de rosa y lleno de posibilidades de consumo para las mujeres. Y no sólo eso: hay consenso entre especialistas en cuanto a que Barbie fomenta la anorexia o la bulimia, porque, según explica Gilda Gómez Pérez Mitre, “estas enfermedades tienen un origen sociocultural que influye en la población a través de los medios de comunicación, particularmente aquellos que difunden imágenes corporales delgadas, bellas, ya sean naturales o artificiales, que se asocian con el amor, el éxito, con todo lo mejor que hay en la vida. Esas imágenes nos parecen decir: ‘si eres delgada y tienes esta imagen y te pareces a la Barbie, vas a tener éxito’. Sin embargo Mattel ha desestimado las críticas.

Con motivo del 40 aniversario, en enero de 1999, la National Organization for Woman protestó contra la decisión del Cornell Museum de Delray Beach, Florida, de elevar a Barbie a la categoría de “figura histórica” al presentar la muestra 40 años de muñecas Barbie con 80 ejemplares, desde la primera hasta la veterinaria, nada menos que en marzo, el mes de la mujer, dejando fuera la contribución al mundo de las mujeres de carne y hueso que sin ser altas, rubias, elegantes, consumistas ni estereotipadas, siguen en el anonimato y en la lucha diaria por la vida.
Tal parece que el gran logro de la Barbie, además de sus multimillonarias ganancias, ha sido la capacidad de la cultura dominante para absorber algunos logros femeninos reinstalando siempre sus tradicionales ideas de lo que son y deben ser las mujeres. Una pregunta queda en el aire ¿qué pasa en nuestras sociedades que a las niñas les gusta tanto?

ALGUNOS DATOS COMERCIALES DE LA BARBIE:

* Cada minuto se venden en algún lugar del mundo 120 Barbies. La meta en 1999 era comercializar 180.

* Si Barbie fuera una mujer de carne y hueso mediría 1.70 metros de estatura, pesaría 41 kilos, tendría 99 centímetros de busto, 55 de cintura y 83 de cadera.

* Cerca de 800 millones de Barbies y sus amigos se han vendido desde 1959.

* En 1990 la oferta de productos y licencias de Barbie se extiende a mochilas, ropa, juegos de mesa, revistas, cosméticos, útiles escolares, y demás parafernalia. En tres años Mattel logra ventas superiores al billón de dólares. Barbie y sus productos aportan el 40 por ciento de los ingresos a la compañía.

* La barbiemanía llegó a Cuba en 1993, a partir de que el dólar circuló en la isla.

* La típica niña estadunidense de entre 3 y 12 años posee entre 8 y 9 Barbies. En Italia es de 7 y en Francia y Alemania 5.

* En 1980 llega la piratería de Barbies a México.

* La BarbieTotally Hair con pelo de la cabeza a los pies vendió más de 10 millones de unidades, equivalente a 100 millones de dólares, lo cual la convirtió en la más vendida de la historia.

* Barbie tiene su página web (en inglés, español y otras lenguas), así como una revista mensual, distribuida en más de 30 países, en la que ofrece sorteos, concursos, adivinanzas, juegos, moda, manualidades, recetas y fotonovelas con la muñeca Barbie como protagonista. Cada mes va acompañada de un regalo como collares, adhesivos, clips, llaveros, blocs de notas.. En México tiene un costo de 23 pesos y la entrega de este mes no incluye regalos.

Fuentes:

The American Antiquities Journal. Internet Edition. “Barbie, always a living doll”.
Barbie: life in plastic, por Larissa Andrade

http://www.jornada.unam.mx/2004/05/03/informacion/69_barbie.htm


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